
En la década de los 90's, cuando todo estaba revuelto, es cuando aparecimos, cuando las ideas fluían, y nace la idea o la realidad de la NEURODIVERSIDAD.
Esta reacción fue producida por la acción de algunos ASPIES y AAF que tomaron el valor de plantear una realidad que no todos querían ver o que no todos tenían la capacidad de ver, entre los primeros activistas de este movimiento se encuentra Temple Grandin, una AAF que dio uno de los primeros pasos al obtener logros académicos y ver las realidad con otra mirada; otro paso de valor lo dio Vernon L. Smith, Premio Nobel de Economía del año 2002, quien acepto ser ASPIES y declarar que el ser lo le fue una gran ventaja y ayuda en su estudio.
La suma de estos impulsos y el valor de una nueva generación ASPIES que nacía con los medios tecnológicos necesarios fue el paso final para ayudar a los nuerotipicos a comprender que la realidad es mucho más amplia de lo que ellos veían, y lo que hasta ese momento se consideraban enfermedades no lo eran, sino todo lo contrario, eran diferentes desarrollos neurológicos, ósea, diferentes manera de percibir y procesar la información que nos rodea.
El concepto de la neurodiversidad se abría paso a traves de los mismos caminos que estrechos que décadas antes las ideas de igualdad de género, color de piel, religión, origen, etc. Aun hoy en el siglo XXI, muchos siguen pensando que la neurodiversidad es, nada, que los diferentes tipos de desarrollo neurológico, exceptuando a los "normales" son enfermedades y que son tratables como tales, cuando en realidad son síndromes, o lleno un poco más, son evoluciones de nuestro cerebro, como dijo Temple: “Al fin y al cabo, no fueron los individuos realmente sociales los que inventaron la lanza de piedra. Seguro que fue un Aspie que se dedicaba a limar piedras mientras los otros socializaban alrededor del fuego. Es posible que sin rasgos autistas aún seguiríamos viviendo en cuevas”.
Lo que muchos consideran limitaciones, son en realidad ventajas, herramientas abstractas de nuestro cerebro para poder ver y comprender más de lo que la realidad nos muestra.
La ciencia hoy avanza a pasos agigantados, la tecnología es una herramienta útil y beneficiosa para la obtención de un mayor conocimiento y desarrollo.
Por lo que aceptar la realidad de la neurodiversidad es imperativo para el beneficio de todos, y más para aquellos que lo viven.